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Joaquín Sabina – 19 días y 500 noches — Negra con puntillo

(…) A Álvarez nada le quitaba el apetito. No ya un cadáver sin nombre, ni siquiera una plaga de cadáveres anónimos hubiera impedido que el inspector diese cuenta de su potaje de acelgas y de sus carajacas como estaba mandado. Igual que si estuviera en el pabellón de la muerte y aquélla fuera su última […]

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